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Identidad

Una familia hecha a imagen y semejanza de Dios

Los seres humanos tienen el privilegio infinito de haber sido creados a imagen y semejanza de Dios. Debido a la entrada del pecado, este privilegio se distorsionó; sin embargo, en el plan de redención, los seres humanos son restaurados a su condición original. La unidad familiar, dentro del plan divino, tiene nuevamente el privilegio infinito de ser restaurada a la imagen y semejanza de su Creador. Dios es un ser espiritual, y el hombre fue creado con una naturaleza espiritual que prevaleció sobre la carnal. Debido al pecado, esto cambió. Sin embargo, Dios anhela restaurar la naturaleza divina en la humanidad, porque en ella reside el mayor desarrollo y felicidad del ser humano.

Comunión y culto

El fundamento de la restauración del hombre reside en la comunión íntima con su Creador, que conduce a la adoración suprema, posible gracias a la intervención divina en respuesta a una fe viva. En esta comunión y adoración, el Espíritu Santo transforma al individuo a imagen y semejanza de Dios. El precio infinito para hacerlo posible ya fue pagado por el Mesías. El mayor desarrollo y satisfacción de la vida humana se encuentra en esta experiencia bíblica y personal de comunión y adoración al único Dios supremo y verdadero. Una familia que vive esta experiencia es una familia que irradia luz en medio de la oscuridad.

Verdadera educación

La verdadera educación se fundamenta en el amor, la abnegación y el servicio a un Creador supremo que, mediante su Palabra, creó todas las cosas para satisfacer las necesidades humanas: ¡la corona de su creación! Esta Palabra es lo que da fundamento a nuestra fe. Esta Palabra establece que los seres humanos pertenecen a Dios por partida doble: por creación y por redención. Sin embargo, como rasgo del hombre creado y redimido a semejanza divina, ejerce el libre albedrío al usar sus facultades físicas, mentales, sociofamiliares y espirituales.

Dos géneros opuestos —hombre y mujer— forman un hogar o familia. Esto constituye el núcleo de la sociedad. El proceso educativo infinito de Dios para el hombre implica la buena nueva del evangelio, así como un desarrollo transformador continuo. Los libros de texto son su Palabra y naturaleza, que mediante su revelación y providencia nos guían en todo el proceso de restauración.

Naturaleza

Toda la naturaleza y el universo revelan el amor y el poder infinito de Dios. También confirman que el hombre fue creado para ser custodio de todo lo que nos rodea. Al contemplar y participar en un entorno natural ecológico, experimentamos una atmósfera equilibrada, llena de lecciones divinas que transforman el carácter como pocas cosas pueden.

La naturaleza es un verdadero libro de texto para la mente reflexiva. La recreación se combina con el trabajo duro. Vemos la singularidad del servicio y nos adentramos en un ambiente de generosidad. Cuanto más felices hacemos a los demás, más felices somos nosotros. Es la ley del servicio la que nos da humildad y mansedumbre. La naturaleza abre un vasto campo de acción y desarrollo infinitos. Nos enseña a hacer todo con alegría, gratitud y santa diligencia.

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